Archivo diario: Domingo 23 noviembre 2008

José Saramago, blogger a los 86 años

Dos veces estuve a punto de meterme en el cine a ver Ceguera, la adaptación al cine que hizo Fernando Meirelles de la novela de Saramago Ensayo sobre la ceguera. No lo hice. Arrugué, en una palabra. Las imágenes que me dejó el libro son tan truculentas que no creo que el cine me espante, sin embargo no quise verla. De hecho, brevemente, le recomiendo leer el libro. De paso.

Pero bien, dando vueltas por diarios de otras tierras (ejercicio saludable cada día domingo) me encontré con esta sorpresa en el diario español El País: José Saramago tiene su propio blog.

“¿Por qué? ¿Por disidencia?”, le pregunta Manuel Rivas. “Quizás es esa novedad de volver a empezar. Escribir sin ningún condicionamiento. Los medios te pagarían, claro está. Pero mira, ha ganado Obama, me felicito, y a continuación escribo un artículo en el que pido sin medias tintas el cierre de Guantánamo y el cese del bloqueo económico a Cuba. Y así, sobre lo que se me ocurre. En realidad, el sistema acaba por integrarte. En el fondo no eres más que una guinda en el pastel. Te toleran. Se ríen de ti. ¡Cosas de Saramago!

José Saramago, blogger con sus flamantes 86 años.

José Saramago, blogger con sus flamantes 86 años.

Es una rareza, convengamos. Saramago es grande de verdad. Digo, no es Jorge Bucay señora. Por eso leerlo en su propio blog, con su particular manera de estructurar frases, es una delicia reconfortante. Y mientras lo leo, no puedo evitar pensar en si el viejo Jorge Luis se hubiese animado a tener uno y si hubiese tenido voluntad de escribir de cara a la gente, sin red, jugando realmente. No digo ya el cascarrabias lúcido de Sábato que no se engancha con estas cosas (por cierto, ¿sabían que hay una versión on line del Informe sobre ciegos? Mmh.. jugoso!). Quién sabe. De seguro, Cortázar hubiese tenido el suyo. Don Julio, que se hubiese sentido tan a gusto en este universo de hipervínculos. Pero son fantasías.

Volviendo al blog, volviendo a esta extraña sensación de leer a Saramago en esa instancia entre pública e íntima que es un blog personal (no menos personal que un libro, pero infinitamente más espontáneo y, por añadidura, más cercano), el espacio tiene publicación en español y portugués, y se llama simplemente El Cuaderno de Saramago. Allí comenzó a escribir el 17 de septiembre de este 2008 publicando un viejo artículo suyo sobre la ciudad de su vida, Lisboa.

Un verdadero placer.

Les dejo una entrada que me gusto particularmente: “Intento ser, a mi manera, un estoico práctico, pero la indiferencia como condición de la felicidad nunca ha tenido lugar en mi vida, y si es cierto que busco obstinadamente el sosiego de espíritu, cierto es también que no me he liberado ni pretendo liberarme de las pasiones. Trato de habituarme sin excesivo dramatismo a la idea de que el cuerpo no solo es finible, sino que de cierto modo es ya, en cada momento, finito. ¿Qué importancia puede tener eso, si cada gesto, cada palabra, cada emoción son capaces de negar, también en cada momento, esa finitud? Verdaderamente me siento vivo, vivísimo, cuando, por una razón u otra, tengo que hablar de la muerte…

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