Escuchando la Boing! en el bondi

No sorprende que estando uno en la cola del Rapipago pensando en cuánto se llevará a fin de mes esa chica que siempre sonríe, de pronto empiece a escuchar el estribillo de una canción de Ricardo Arjona. Algunos prejuiciosos descubriremos que se trata del teléfono móvil de una señora perfumada que viene a pagar la EPE.

Eso, que ya es la normalidad que nos asiste, casi dejó de preocuparme. Lo que me incomoda, hace meses, es la poco felíz costumbre que han adoptado algunos ciudadanos de esta bendita ciudad de hacernos escuchar la música que sale de su teléfono móvil. Me molestaría aún si este sujeto urbano escuchase a Jack Johnson. Aunque no, claro, no es el caso. La propia experiencia me dice que por regla la distribución de géneros más utilizados para molestar en el transporte público son 60% reggaeton, 30% latino melódico, 5% pachanga, 5% cumbia. Esto es como decir que la gente escucha la Boing! en el bondi, si excluyéramos a la cumbia.

MOLESTIA. Con lo divertido que suele resultar viajar en bondi.

En algunas charlas de alto vuelo con amigos hemos llegado a concluyentes e improbables explicaciones para este fenómeno. En todas ellas, el factor educacional emergía para atravesarlas cómo médula. En otras, consideramos asuntos más complejos como el arribo acelerado de nuevas tecnología a países como el nuestro que apenas está empezando a considerar aprender a respetar un semáforo. “Claro, en Alemania esto no ocurriría“, tal vez dijo alguno de nosotros.

Pero bueno. En verdad no hubiese hecho una entrada sobre este tan pelotudo asunto si no fuese porque me topé con un blog español llamado Métete el móvil por el culo (MEMPEC), donde algunas personas tienen la pretención de organizarse a fin de luchar contra este flagelo que, según se ve, ocurre a escala planetaria.

Claro que yo no paso de la queja en el ámbito privado, a veces en la radio y muy pocas veces en la mismísima cara del irrespetuoso. Ahí está el punto, más que en la organización.

Link: EMPEC / Foto: Juli MRC en Flickr

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4 comentarios

Archivado bajo Ineterenét, Mix

4 Respuestas a “Escuchando la Boing! en el bondi

  1. No me queda más que decirte “te acompaño en el sentimiento”. Detesto con toda mi alma la gente que musicaliza espacios públicos. ¿Viste que está la ordenanza que prohibe fumar en lugares públicos cerrados? Bueno, deberían hacer una también sobre este tema, porque, convengamos que es perjudicial para la salud. Odio odio el reggeton, Arjona, Intoxicados y toda esa música horrible; y si yo no molesto a nadie que ellos tampoco jodan a los demás.
    Igual no creo que sea porque acá llegaron tecnologías en un país bananero y tercermundista. Tampoco me parece que sea así, sino de esa forma estamos diciendo que somos unos pobres infelices que no sabemos adaptarnos a los nuevos avances, como si nos faltara subir un escalón todavía. Y si hay otra cosa que detesto son los evolucionistas.
    Más bien diría que se trata de gente egoísta…
    Saludos Mariano!

  2. A mí la verdad me molesta bastante, y a su vez me da mucha risa! Viajo mucho en colectivo (y por largos minutos), asíque me entretengo escuchando conversaciones ajenas (cuando pueda me compro el magni ear o como se escriba jaja). Pero la música es molesta verdaderamente, sobretodo cuando te mandan un Arjona, un ¨la oreja de vang gogh¨¨aaaayyy jafldsjfalsfsa lfafjljalñsd!! ¨. Y es como dice Anabela, se trata de gente egoísta. Pero bueno, hay cosas peores!!

    Saluditos!

  3. Zulema

    Lamento (y trato de no engranarme mucho) cuando arranca a todo volumen y pésima calidad, el chingui chingui dentro del colectivo.
    Hace poco lo comenté y me dijeron que me generaba ese odio repentino porque lo que sonaba era cumbia y reggaeton. No, no y no. Acuerdo con usted, sr TLQV. Y con la srta Lolette Glamour: por culpa de los dueños de celulares ya no puedo escuchar impunemente las conversaciones ajenas.
    La culpa es de Lifschitz.

  4. PAULITA

    Pensando los por qué de esta actitud q toman algunos adolescentes, sin dudas q la educación es la médula, pero tb se relaciona con el deseo de “mostrarse”. El “mostrarse” no es nada nuevo, ya en el siglo decimonónico, la gente iba a los teatros y más tarde a los bares y a las calles a mostrarse, por lo tanto escuchar música a todo volumen y hacer q la escuchen, nos guste o no, no es otra cosa más q el deseo de mostrarse, q viene acompañado por spaces, blogs, facebook, y todos esos sitios donde se muestra la vida q lleva cada uno como si habria q demostrarle a alguien lo q hacemos y como vivimos.
    Soy habitué de los colectivos, q detesto, pero como no me queda otra le pongo onda, entonces me tomo esos cuartos de hora para observar la ciudad desde otros ángulos, y la música de los demás la callo con la mía, obvio q uso auriculares, pq no me gusta mostrarme, soy de perfil bajo, muy conocida en mi ámbito, pero siempre con perfil bajo.
    Bs. Vs. M.P.M.

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