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Me acosté convencido de que había visto un OVNI en el horizonte de Rosario

Antes que todo, me declaro en absoluta concordancia con el lema que adorna la oficina de Fox Mulder: “I want to believe”. De paso, me declaro fan de The X-files (tengo todos sus discos).

Anoche, cerca de las 23 hs, al borde del sueño, escuché un pequeño alboroto barrial de señoras y niños que, aún a esa hora, se quedan jugando a la pelota en la vereda de mi casa. “Mirá, vení, allá”, decían, entre gritos y barullo. “Un OVNI”, dijo alguno de los nenes, para aclararme al fin la situación luego de varios minutos de especulaciones mías.

Subí a la terraza con la cámara digital en una mano y el teléfono en la otra. En la punta opuesta de la comunicación telefónica estaba Mauro, mi hermano. No sólo corroboramos que nuestros teléfonos inalámbricos nos permitían hablar desde nuestras terrazas, además comprobamos que, efectivamente, en el horizonte oeste de la ciudad había un OVNI.

Claro, usted pensará que me precipité en pensar eso pero, la verdad, ¿qué excúsa tenía para pensar otra cosa?. Así que encendí la cámara digital sabiendo que, como mucho, captaría “una luz brillante en el horizonte”. “Mejor agarro la cámara de video”, le dije a mi hermano, con quién corté la comunicación.

Bajé, escribí un super velóz aviso en Twitter (uno nunca sabe qué derivaciones puede traer un Tweet), y volví al techo con la cámara en la mano, dispuesto a borrar lo que fuese que había en el cassete que, fatalmente, se encontraba dentro de la cámara.

Como puede verse, el video es poco convincente. Además, como toda buena cámara JVC fabricada en la Argentina, es una porquería. Por eso nunca pude hacer foco en el objeto como yo quería. Pero bueno, al menos sobre el final se me ocurrió dejar la cámara fija para que se perciban mejor los movimientos del objeto.

Hoy por la mañana cuando me encontré con Marcelo Santecchia, le comenté lo sucedido. “Casi te llamo”, le confesé. En medio de chistes alusivos, cargadas y un debate de poco vuelo sobre el fenómeno OVNI, me propuso darle mi teléfono a una de las productoras de Luis Novaresio, en Radio 2. “Ni loco”, le dije. Sin embargo, 45 minutos después, Luis Novaresio me saludaba al aire para que yo cuente “mi experiencia” del avistaje de luces. No tuve tiempo tiempo de avisar a mis amigos: “¡Voy a salir al aire con Novaresio!”. Una lástima. Por suerte mi hermano, que estaba escuchándolo, puso REC en el primer aparato que se le cruzó.

Si escucharon el audio, la verdad, lo siento mucho. Salí al aire porque Santecchia (productor de Feldman y Lotuf) es un amigo con el cuál tener estos gesto no me cuesta nada y, digámoslo, en este contexto son situaciones muy divertidas. No tenía mucho para aportar, pero a la hora de colaborar con el show a uno le salen firuletes idiomáticos oportunos y, muchas veces, sólo eso alcanza para hacer radio. Y es una alegría que así sea.

Unos minutos después me llamó Ricardo Robins, de rosario3.com. Para entonces, la situación se estaba volviendo hilarante. Le compartí algunos datos que ya a esa mañana había logrado obtener, como la posibilidad, muy cierta, de que se tratara simplemente de un barrilete con luces. Le pasé el link a la foto que sacó mi hermano y que, finalmente, es la que ilustró la nota que a las 11:30 am ya estaba on line. Dicho sea de paso, mi hermano es, además, el autor del banner de avisos clasificados a la derecha de la nota. Una rareza, ¿no?.

Al mediodía DrGen me deja un mensaje en Twitter: “Mariano… es un barrilete, soy amigo de los chicos que lo hacen ;) mirá: http://www.rosariovuela.com.ar/?p=82“.

Ahí mismo, el click me llevó a la resolución inmediata del misterio. “Qué buen dato! Sólo faltaría averiguar si ellos estaban ayer a la altura de Córdoba y Circunvalación”, le dije. Hecho esto, me comentó los detalles por mail: no había sido la agrupación Rosario Vuela en sí misma, sino uno de sus miembros que, desde la terraza de su casa (presumo que en barrio Belgrano), había remontado en barrilete con las luces de leds colocado como se observa en el dibujo.

Una lástima. Pero bien, no me sentí tan mofado como desilusionado. La verdad, ver un OVNI y registrarlo con una cámara era una cosa divertida de contar en la sobremesa entre amigos y al menos hasta allí, me quedaba toda esta anécdota/entrada que, es verdad, ya debería ir terminando.

Cerca de las 5 de la tarde me llaman por teléfono de la Radio de la Ciudad de la Ciudad de Buenos Aires (la radio de Macri, para ser más claro). Mariela Suarez, productora del progarma “El Regreso” que se emite allí por AM 1110 de 18 a 21 hs me había ubicado, a través del ahora muy poco amigo Javier Di Napoli de rosario3.com (ya te voy a agarrar) y quería cerrar una nota conmigo a las 20:30 hs. Yo le expliqué que el misterio estaba resuelto y que, ciertamente, no había mucho que agregar. “No importa, me contás un poco lo que viste, una nota de color”, me convenció. Así que por los mismos principio que acepté la nota que me propuso Santecchia, le dije que sí. Hoy, a la hora acordada, salí al aire contando no sólo lo de las luces, sino además la revelación de que se trataba de un “barrilete con luces” y que, en medio de esto, se encontraba la agrupación Rosario Vuela.

Fin de la jornada.

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